Se trata de una niña de 11 años que llega a la Unidad de Psiquiatría Infanto-Adolescente acompañada por su madre y su equipo médico local, para una evaluación psiquiátrica y psicológica más especializada. Esto se debe a la complejidad del caso, la baja adherencia al tratamiento y la falta de colaboración tanto de la paciente como de su familia, además de dudas diagnósticas del equipo tratante. Según los profesionales, la paciente presenta autolesiones, alteraciones perceptivas y conductas extrañas tanto en el colegio como en casa.
Antecedentes familiares: Vive con su padre de 62 años, su madre de 38, su hermana de 13 y su hermano de 7 años, además de tener familia extendida en la zona rural donde reside.
Antecedentes educativos: Estudia quinto grado en un colegio regular, sin haber repetido de año. Tiene pocas amistades, aunque mantiene una buena relación con una compañera cercana. Fue derivada al programa de salud mental del colegio por haberse autolesionado en el aula. También se detectó que participaba en un grupo de redes sociales donde realizaba “retos” de autolesión con desconocidos.
Antecedentes de salud mental: En la familia hay antecedentes de enfermedades como hipotiroidismo (madre) y psoriasis (padre). Su hermano menor está en evaluación por TEA, y su hermana mayor recibe atención en salud mental. Otras familiares presentan diagnósticos como TDAH, TEA y dislexia. Llama la atención que dos tíos paternos se suicidaron en la adolescencia. La paciente recibió previamente tratamiento con fluoxetina y quetiapina por autolesiones, alucinaciones y problemas de sueño, pero mostraba poca adherencia y no participaba en las terapias.
Antecedentes del desarrollo: El embarazo fue normal, el parto sin complicaciones y el desarrollo psicomotor adecuado, excepto el lenguaje, que lo adquirió recién a los 4 años. Desde pequeña fue de temperamento difícil, evitaba el contacto físico, era selectiva para comer y tenía sensibilidad a ciertas texturas.
Los síntomas empezaron alrededor de los 8 años, con dificultades para relacionarse, conductas extrañas y autolesiones. A los 9 años, después de un evento traumático, comenzó a mostrar retraimiento social, irritabilidad y agresividad. En el último año, los síntomas se intensificaron y aparecieron alucinaciones visuales y auditivas, delirios estructurados y pensamientos suicidas acompañados de autolesiones.
Antecedentes psicosociales: Se confirmó que fue víctima de abuso sexual entre los 8 y 9 años por un vecino adulto. Además, su padre está involucrado en procesos judiciales por violencia familiar y maltrato animal, ya que causó la muerte del perro de la niña.
Evaluación mental:
La evaluación fue realizada por un psiquiatra, un psicólogo y un trabajador social.
La paciente luce acorde a su edad, de contextura delgada y medianamente aseada. Coopera de forma parcial, se comunica por medio de una pizarra y muestra comportamientos infantiles e inadecuados para su edad.
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Conciencia y orientación: Consciente y orientada en persona, tiempo y espacio.
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Pensamiento: Se observa pensamiento tangencial, respondiendo fuera del tema principal. También se nota pensamiento escamoteador (evasivo) y actitud pueril.
En cuanto al contenido, presenta delirios relacionados con personajes de “creepypastas”, identificándose como Jeff the Killer y su amiga como Laughing Jack, con quienes imagina situaciones violentas y persecutorias. Estas ideas son firmes y no las cuestiona. Además, manifiesta ideas suicidas variables, desde deseos de morir hasta planes concretos.
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Afectividad: Muestra afecto plano y poco congruente, sin motivación ni interés por actividades propias de su edad.
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Sensopercepción: Refiere ver sombras armadas con cuchillos y escuchar voces y ruidos en su casa, lo que vive como completamente real.
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Lenguaje: Poco espontáneo, con mutismo selectivo; solo habla sobre temas que le agradan.
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Memoria: Conservada.
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Conciencia de enfermedad: No reconoce estar enferma ni diferencia lo real de lo imaginario.
Tratamiento:
El tratamiento de la psicosis se centra en el uso de antipsicóticos, preferentemente de segunda generación (atípicos) como quetiapina, risperidona u olanzapina, ya que controlan los síntomas y reducen los efectos secundarios. En este caso se optó por risperidona en dosis progresivas. Todo tratamiento debe contar con el consentimiento de la paciente y su familia, además de evaluaciones médicas y exámenes complementarios.
El tratamiento psicológico debe acompañar al farmacológico, buscando psicoeducar a la familia, trabajar los síntomas negativos y fomentar la adaptación social. También se busca reducir recaídas y mejorar la adherencia. La terapia familiar es clave para enseñar estrategias de resolución de conflictos y promover expectativas realistas sobre la paciente.
Discusión:
Numerosos estudios muestran que el maltrato infantil y las experiencias traumáticas, como el abuso físico, emocional o sexual, aumentan la vulnerabilidad para desarrollar psicosis en etapas posteriores. Estos traumas pueden afectar el desarrollo emocional, cognitivo y social. El modelo de vulnerabilidad-estrés explica que los traumas actúan como detonantes en personas con predisposición biológica a la enfermedad.
Las agresiones sufridas en la infancia pueden generar pensamientos distorsionados sobre uno mismo y los demás, afectando la percepción de la realidad y generando síntomas psicóticos como delirios y alucinaciones. En particular, el abuso sexual infantil se relaciona con alucinaciones cuyo contenido refleja el trauma vivido, lo que también influye en la baja adherencia al tratamiento y en el deterioro social.
Conclusiones:
Este caso refleja múltiples factores que contribuyen a la psicosis infantil, incluyendo antecedentes familiares de enfermedad mental, violencia y trauma sexual. Por ello, se requiere un tratamiento integral y multidisciplinario que atienda tanto los síntomas psicóticos como los aspectos emocionales y sociales. Un abordaje de este tipo favorece una mejor recuperación y disminuye el riesgo de recaídas.
Conflicto de intereses: Los autores no presentan conflicto de intereses.
Financiamiento: Autofinanciado.
Contribución de autoría: Ambos autores participaron de manera equitativa en la elaboración del caso.
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